A hombros de códigos, bytes e interacciones: la consolidación de los videojuegos como género cultural

Igual que la fotografía o el cine fueron condenados en sus primeros pasos por otras artes como espectáculos de feria, los videojuegos pasaron por una etapa de ninguneo cultural. Pero poco a poco, gracias a la hipervelocidad con la que se sucedían las transformaciones tecnológicas en el siglo XX, los videojuegos fueron abandonando ese lugar que ocupaban en una esquina de los bares, salieron de los recreativos —considerados antros de perversión por los padres— y se instalaron en los hogares.

Sería el fin de un milenio y el comienzo de otro el que vería madurar una forma de entretenimiento de la que ya quedan pocas dudas de que pueda denominarse como artística, consolidándose como un género cultural en el que se concentran los miedos, las pasiones, las emociones, los sentimientos y las preocupaciones de la humanidad del siglo XXI. Del mismo modo que siguen presentes en este género cultural único algunas de sus características iniciales, como su vocación deportiva o su empeño en desafiar la habilidad de las videojugadoras y videojugadores.


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Daniel García Raso

Daniel García Raso

historiador y escritor

Museu de les Terres de l'Ebre

Museu de les Terres de l'Ebre

04/10/2019